La política globalizada: el castigo de la torre de Babel

Es innegable que vivimos en un mundo globalizado. El movimiento de personas y mercaderías es constante. Por la mañana uno puede levantarse en Bruselas y es perfectamente posible que se acueste a dormir en Nueva York. La política no está a la altura de los retos globales y una de las causas es por la falta de entendimiento cultural que existe entre los países y los dirigentes de los mismos.

La nueva “especie” humana surgida a causa de la globalización

mundocorazonEl flujo incesante de personas del que hablábamos ha creado una nueva “especie” de individuos muy camaleónicos, expertos en saltar de un país a otro según como soplen los vientos económicos para sus negocios. Estas son personas capaces de dejar de lado convenciones sociales con las que crecieron en sus países y amoldarse por completo a culturas con las que nunca se relacionaron antes.

El hecho de cambiar de país constantemente les obliga a modificar las fechas festivas que para ellos eran importantes o a celebrarlas solos, estar lejos de la familia y, entre otras, aprender a vivir como se hace en el país que les acoge.

Los cambios –para quien no se los imagina– pueden incluir desde encontrarse en países con dosis de machismo exacerbado, pasando por gastronomía diferente y hasta acostumbrarse a la puntualidad extrema o a la impuntualidad enfermiza. Evidentemente estos son solo unos cuantos ejemplos.

De esa “especie” existen  amas de casa, pequeños emprendedores e inclusive dueños de imperios globales, sin embargo, no suelen existir ejemplares de este tipo en la clase política o, al menos, si es así no se nota.

La política no está a la altura de la globalización

POLITICOS PELEANDO

Para empezar muchos dirigentes ni siquiera hablan inglés, tampoco tuvieron experiencias académicas o laborales internacionales. Creen erróneamente que no hay diferencias culturales y que el relacionamiento personal es el mismo en todas partes.

La verdad es que el mundo es muy complejo y es difícil saber en todo momento cómo comportarse con personas de otros países. Aún así, tener los cinco sentidos puestos, darse cuenta de posibles metidas de pata a tiempo y comportarse con humildad para retractarse de lo dicho/hecho puede ayudar en las relaciones internacionales.

Ejemplo: Aventarse en público es aceptado en algunas culturas, en otras, es una grave falta de respeto y de educación hacia los demás.

Tener presente que lo que a nosotros nos parece perfectamente normal  se puede considerar como una ofensa gravísima en otro país es muy recomendable. Un artículo curioso que habla sobre malentendidos culturales es este: http://www.lavanguardia.com/estilos-de-vida/20120802/54331576695/malentendidos-culturales.html

Después de leer esto es fácil imaginar a representantes políticos de dos países distintos reusando firmar acuerdos beneficiosos para sus países a causa de estos “pequeños malentendidos”.

Una de las consecuencias de la falta de entendimiento: Los proyectos de cooperación al desarrollo fracasan constantemente

EBOLA

Lo mismo aplica cuando se habla de proyectos de cooperación al desarrollo. Se crean proyectos de ayuda con mentalidad de país desarrollado para países subdesarrollados lo cual, de por sí, es un error de base.

Solo el tiempo pone en relieve que el modo de vida en el país al que se destinaba la ayuda era distinto (y por eso fracasó el proyecto), los valores humanos diferentes (y por eso fracasó el proyecto) y, sobre todo, los problemas estructurales del país ni se los imaginaban (y por eso… fracasó el proyecto).

No sorprenderá a nadie saber que, a veces, el dinero de personas desinteresadas que donaron para cierta causa terminó en manos de un dictador que proponía unos cuantos millones como condición SINE QUA NON para permitir la entrada de la ayuda humanitaria a su país.

Tampoco se asombrarían muchos al enterarse que, en ocasiones, materiales donados altruistamente fueron malvendidos en cuanto el país donante dejó de mirar.

En definitiva, si los problemas globales fueran entendidos de forma global el mundo no sería la gran torre de Babel que es hoy. Temas como el calentamiento global, el hambre, la trata de blancas, la pedofilia, los éxodos de personas a consecuencia de la guerra y otros problemas que nos afectan a todos se gestionarían de forma mucho más inteligente….o quizás no…

La política es como una familia en la que se ama, se odia, se cela, se destruye, se construye y donde todos los miembros se necesitan.

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