Manual de supervivencia en el infierno (1)

Ilustración de Tania Barceló (Tanuba)

Conduciendo mi Peugeot 404 me dirigía a casa después de dejar a mi madre en la peluquería, cuando un Fusca beige me cerró violentamente el paso, deteniéndose delante de mi vehículo.

Descendieron dos tipos bastante malcarados y se dirigieron a mí pidiéndome la documentación. Pensé que era un asalto y, con el vidrio de la ventanilla apenas abierto, les pedí que primero se identificaran ellos.

Corría el año 1994, primeros días de setiembre. Se suponía que en Paraguay llevábamos cinco años de democracia tras el derrocamiento del dictador (el General Stroessner) y ya no ocurrían no debían ocurrir arbitrariedades por parte de los custodios del orden público. Luego de comprobar su identidad les mostré mi identificación y uno pidió sentarse a mi lado. El otro, me pidió que lo acompañara conduciendo siguiendo al Fusca.

Por motivos de trabajo yo tenía entonces cuatro vehículos y dos chóferes. A veces uno de ellos manejaba mi coche particular por causas laborales. Esa mañana había visto una pequeña abolladura en el guardabarros delantero de mi coche de modo que pensé que éste le había atropellado a alguien. Probablemente se habría tomado el número de matrícula del coche por lo que ahora detenían al conductor.

Pese a la catadura de mi acompañante yo iba tranquilo. Todo se iba a aclarar enseguida. No podía sospechar que nunca se aclararía nada y que adonde me conducían era al infierno.

Me llevaron en primer lugar al Departamento de Investigaciones de la Policía, pero no me decían la causa de mi detención. Me alojaron en la típica celda que se ve en las comisarías de las películas pero más chica y sucia y me dejaron ahí sin decirme nada, sin dirigirme la palabra para nada.

Yo estaba tranquilo. Soy un tipo tranquilo. Pronto se aclararía todo y me pedirían disculpas. Era un ciudadano honesto, padre de una familia numerosa y perteneciente a una casta donde se destacaban ciudadanos ilustres en el pasado…y en aquel presente que hoy ya es pasado.

No soy un duro de película pero sí sé aguantar lo que venga. Si hubiera  podido imaginar lo que iba a vivir durante los siguientes 365 días quizá no hubiera estado tan tranquilo. Me iban a meter en una de las cárceles más peligrosas del mundo (Tacumbú), mi esposa me iba a abandonar por su actual marido, iba a perder los negocios que eran mi modo de vida, me iba a quedar sin un centavo y me iba a convertir en un líder en Tacumbú.

Por de pronto diré que dos días después salió mi foto en un periódico. No en primerísima plana, pero sí una foto grande y en un lugar destacado. Aparecía esposado y en el título que encabezaba un artículo que nada que ver se leía en grandes letras: LADRÓN DE GUANTE BLANCO.

…Pero de eso me enteré sólo años después.

Mi nombre es Raúl Silva Alonso y ésta es una historia real. Es algo que ocurrió hace más de 20 años y que fui relatando casi día a día en un cuaderno que conservo entre otros desagradables recuerdos de mi insólita estadía en la cárcel.

Me atreví a publicarlos en un libro que vendió 15000 ejemplares en un día (en  2006) y luego en 2014 ganó en Nueva York un premio del PEN AMERICA CENTER, una de las más grandes filiales del PEN INTERNATIONAL, que cuenta con 144 centros en todo el mundo.

En 18 capítulos que se inician hoy iré dando respuesta y relatando todos los acontecimientos que me sucedieron. Creo también que las líneas que vendrán podrían tomarse como lecciones de supervivencia lúcida en circunstancias extremas.

Espero que estén conmigo en estas 18 entregas.

Lee aquí el capítulo 2 y la entrevista al autor aquí.

 

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3 Comentarios

  1. Felicitaciones!

  2. Lidis says: Responder

    Hoy no hubo publicacion ? Tercera parte.

    1. Rosa Grimaldi says: Responder

      http://lafabricadelaspalabras.com/manual-supervivencia-infierno-3/ Aquí está! Gracias por reclamar! No es que no me acordara de subirlo, solo que los domingos duermo más 🙂

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