Paraguayos: especie capaz de convertir el tráfico en una pesadilla (por saludarse)

Si algo me llamó la atención al llegar a Paraguay fue el hecho de que los amigos de mi marido tendían a pararse en medio de la calle con su coche para saludarle. Al principio pensé que era algo puntual pero luego fui viendo que tan pronto podía ocurrir en vías empedradas de un solo sentido como en grandes avenidas como España.

Lo mejor de todo es cuando te ocurre a ti y consigues parar el tráfico, te sientes importante e integrado. Lo que siempre me hizo gracia es que, hasta que el autor del saludo no corrobora al 100% que le has visto, lo has reconocido y le devuelves el saludo, no se da por satisfecho y libera la vía.

Recuerdos de mis primeros días en Paraguay

Cockney Paraguayos tráfico
Cockney en el Paraná

Y hablando “un poco” de eso…todo esto me trae recuerdos de mis primeros en días en Paraguay. Al principio no tenía trabajo, me estaba desintoxicando de un período de estrés horrendo y todo mi haber en Paraguay eran mi marido y mi perro de 6 meses. Cockney, que así se llama, estaba más tarado que Juana la loca (aclaro que estoy hablando de mi perro).???

Después de que seis meses atrás mi marido tuviera la “genial” idea de traerle a casa y volver  a España para que el perro “vigilara” la propiedad, me lo presentó. El tipo, ya de 25 kg (ahora pesa 43….), daba saltos de bienvenida en los que al final de cada uno me mordía cualquier miembro a la vista.

¡Insoportable!

La cuestión es que decidí tomar el trabajo de domesticar al perro y devolverle al terreno de los perros normales y, como internet es mi reino, me puse a buscar qué diablos había que hacer con un weimaraner tarado.

Volvemos al tema del trauma por saludar de los paraguayos

Todos decían que había que pasearle, al menos, dos horas por día, una por la mañana y otra por la tarde. Lo que pasó después es lo que tiene que ver con lo de saludarse, que es nuestro tema de hoy.

paraguayos Tanuba
Cockney y yo

Pocos días después de empezar la ardua tarea de domesticar a Cockney, mi marido me llevó a conocer la Loma San Jerónimo y allí fue donde por primera vez se inauguraba la pregunta del millón:

“¿Vos no sos la que le pasea al weimaraner?”

Me quedé boquiabierta. ¡¿Cómo en una urbe de este tamaño podía dar la casualidad de que esa persona me hubiera visto?!  Luego ya me acostumbré, especialmente cuando  me lo preguntaron por quincuagésima vez en los siguientes dos meses.

Por algún fenómeno que desconozco, por más que esta ciudad y sus alrededores sean enormes, la gente graba tu cara. Así que si eres nuevo en Paraguay debes saber algo: tú no conoces a nadie pero a ti todo el mundo te conoce!

Ilustración de Tanuba. Otros artículos de la serie “A lo Paraguay

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6 Comentarios

  1. Gustavo says: Responder

    Peor que que te paren para saludarse y contarse novedades es que paren el tráfico para insultarse. Ahí ya no hay nada que se pueda hacer

    1. Rosa Grimaldi says: Responder

      Jajaja! Eso me suena también!

  2. Reinaldo says: Responder

    Genial, los sigo a muerte y parando el tránsito

    1. Rosa Grimaldi says: Responder

      jajajaja! Qué bueno, Reinaldo!

  3. Naty says: Responder

    Jajajajaja qué buen artículo!! Ya sos Famosa en Paraguay ?

    1. Rosa Grimaldi says: Responder

      mi perro es más famoso que yo! jaja

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