Pesimismo y éxito

Según la Dra. Olivia Gamarra, psicóloga clínica, una persona extremadamente optimista puede llegar a tomar decisiones erradas debido al pensamiento un tanto mágico de que “todo saldrá bien”. El pesimismo, en ese caso, hace de contrapeso racional y de luz de alerta de que algo puede salir mal.

Cuando nos preparamos para lo peor elaboramos estrategias que, a la hora de hacer negocios, nos ayudan a prevenir y afrontar posibles dificultades. Existen algunas profesiones como la de abogado, médico cirujano y algunas otras donde la tendencia es hacia el pesimismo.estrategia

El miedo tiene una función muy importante, es el mecanismo que nos ayuda a prender la alarma indicándonos que algo puede llegar a ir mal.

La óptica con la que miramos es aprendida

No todos vemos el mundo de la misma manera. Sobre un hecho específico las personas tenemos diferentes opiniones y maneras de encararlo.  Desde que nacemos empezamos a “configurar” la realidad  de la manera en que nos enseñan nuestros padres y las personas más cercanas que nos rodean, de ahí se forma la manera  en que percibimos y entendemos el mundo.

percibir el mundo

Si bien el optimismo fomenta la energía, creatividad y el sentido del bienestar es peligroso sin el pesimismo, al cual se vuelve estratégico en el mundo de los negocios.  Ambos son necesarios para formar a un buen hombre o mujer de negocios.

No es necesario declararle la guerra al optimismo pero no hay que olvidar que una ocasional mirada al abismo puede ser extremadamente sana para conseguir la sostenibilidad y duración de un negocio.pesimismo-exito

Según Gamarra, si la situación se percibe básicamente de manera PESIMISTA, se pensará de la siguiente forma:

  1. De larga duración. “esto siempre será así”, “las cosas malas siempre ocurren”
  2. De manera omnipresente: “me afectará en todas mis áreas” “si me fue mal en el trabajo, es porque soy malo en todo, un inútil, etc.”
  3. Se internalizará: “Yo soy el culpable de todo porque soy incapaz.”

Si la situación se percibe básicamente de manera OPTIMISTA, se pensara así:

pesimista-optimista

  1. De duración corta: “ya va a pasar”, “lo malo es pasajero, lo normal es que yo esté bien.
  2. De manera específica: “Si me fue mal con el jefe es porque hubieron problemas con ÉL, pero con los demás me llevo muy bien y esto no me va a afectar en mi familia, ni con mis amigos, etc.”
  1. Se externalizará: ” los demás son los responsables por lo que pasó”, “yo no me equivoco”.

Si percibiendo la realidad de forma OPTIMISTA o PESIMISTA ocurren errores  en la manera en que entendemos la realidad nos producirá malestares o sufrimientos.  Por ejemplo:

Una persona que pierde el trabajo y es optimista espera encontrar otro en un lapso de tres meses pero cuando eso no ocurre tal como lo esperaba empiezan a darse los mencionados sufrimientos y malestares.

pesimismo

Ni el optimismo ni el pesimismo son del todo negativos ni 100% positivos, pues algo de pesimismo nos ayuda a prevenir posibles problemáticas, lo cual es una característica excelente para ser un buen emprendedor o empresario.

Por otro lado el optimismo moderado nos ayuda a ver las situaciones con mayores posibilidades de éxito, lo cual se traduce en creer en una idea y, por ende, moverse hasta llegar a conseguirla, además, los optimistas pueden “recortar” su problema y no extrapolarlo a otros ámbitos de la vida.

Así el equilibrio para ser un buen emprendedor o empresario es encontrar el punto medio entre ambos.optimismo

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6 Comentarios

  1. Andrés says: Responder

    Espectacular. Me parece muy interesante el abordaje de no considerar al pesimismo malo ni al optimismo bueno, sino ver la utilidad y los peligros de ambas formas de pensar.

    1. La Fábrica de las Palabras says: Responder

      ¡Nos encanta que te guste, Andrés! Efectivamente ningún comportamiento extremo suele ser recomendable. A veces es difícil cuando uno tiene una tendencia natural pero creemos que se puede modificar con ejercicio y apertura mental.

      Pronto tendremos un artículo sobre diversas ideas de negocio que están triunfando en muchos países pero que en Paraguay aún no se han puesto en marcha. ¡Te esperamos!

  2. G. Laterza says: Responder

    Ni lo uno ni lo otro tienen nada de positivo, me parece, si son tomados como estados de ánimo. Hay un punto intermedio entre ambos en el que no interviene la subjetividad, o tiene un peso menor: el escepticismo crítico, que podría resumirse en la capacidad de no admitir la mera apariencia ni creer que las cosas suceden por azar, por el destino u otro factor aleatorio. Confiar en que un método que ya fracasó antes es muy probable que vuelva a fracasar no es ser pesimista sino sana y objetivamente escéptico.
    Lo digo solo para ampliar un poco este interesante enfoque.

    1. La Fábrica de las Palabras says: Responder

      Genial manera de ampliarlo, aunque no sé si la experta, la Dra. Olivia Gamarra, estará tan de acuerdo. Ya la he invitado a dar su punto de vista sobre tu enfoque y ampliación… creo que ella es la persona adecuada en responder así que ojalá nos deleite con sus sabias palabras! 😉

    2. Olivia Gamarra says: Responder

      Gracias por el comentario G. Laterza. Estoy muy de acuerdo con usted cuando habla que quizás no sea muy positivo considerar ambos estados cuando se toma como estado de ánimo, pues los estados de ánimo pueden influenciar en las cogniciones (pensamientos) y pueden generar decisiones subjetivas y “tramposas”. En este sentido, estos conceptos no se refieren a respuestas fisiológicas pesimistas u optimistas, sino que el concepto bipolar optimismo-pesimismo más bien tiene que ver con un rasgo de la personalidad, o sea, un patrón estable de tipo de pensamiento que lleva a evaluar la realidad de una determinada manera, dependiendo de en qué lado del péndulo se sitúe la persona. El escepticismo me parece la manera ideal de poder evaluar la realidad y tomar decisiones, pues nos estaríamos basando en evidencias y no en “maneras subjetivas de pensamiento”, y de alguna manera quizás situarse en el medio de esta dimensión pesimismo- optimismo lleve a pensar de esa manera. Saludos.

  3. La Fábrica de las Palabras says: Responder

    De todos modos me parece imposible que las personas sean escépticas en todos los ámbitos de la vida.

    Por ejemplo: yo como emprendedor empiezo un negocio y creo que algo voy a sentir, sea optimismo creyendo en que va a funcionar o pesimismo creyendo que no lo va a hacer.

    Me cuesta creer que se pueda sacar el “corazón” de todas las acciones que hacemos (como la que expongo en el ejemplo). Creo que el escepticismo es muy sano, sobre todo, para cuidar el bolsillo…cremas milagrosas, pastas de dientes blanqueadoras, sanadores y un largo etcétera.

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