Qué ocurre cuando quieres internacionalizar la ópera en guaraní en Europa

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Dio la casualidad de que ambos estábamos en Bélgica a la par, él venía a deleitar al público europeo con Ñomongeta y yo le había visto en directo más de diez veces. Prácticamente sin protocolos, con una hamburguesa de por medio y un bus que pronto partía hacia su siguiente destino (París) nos conocimos y me contó todo esto. Hoy te presento a este astuto embajador de Paraguay, José Mongelós.

¿En qué momento te iniciaste en el mundo de la música?

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Para mí el canto fue algo innato, desde que nací. De hecho, canté antes de hablar y tengo una anécdota muy divertida sobre este tema: en mi segundo cumpleaños saqué el micrófono a los  payasos y canté para todos los invitados “Manuelita vivía en Pehuajó” (todas las estrofas enteras, sin equivocarme y sin desafinar). 

Después, durante la adolescencia, como todo joven, busqué mi vocación. Uno tiene el preconcepto de que de la música no se puede vivir, sin embargo, a los 14 cuando empecé a estudiar canto y conocí más a fondo el universo de la música fue ahí que tuve un amor a primera vista con la ópera.  

¿La música es una carrera muy poco certera en Paraguay?

Sin duda. Es todo un desafío vivir de la música en Paraguay. En mi caso, vi en la ópera un camino más certero que en otros géneros (siempre fui muy analítico). Me di cuenta que si querés seguir un camino profesional en la música, el de la música clásica es mucho más estructurado que cualquier otro estilo musical.

Para graficar: terminás el colegio, vas al conservatorio y/o universidad de música y finalmente podés entrar en un coro o cuerpo estable, hablando en términos generales. Obviamente, todo cantante busca como finalidad el ser solista, dar el gran salto y ser independiente pero, en caso de que eso no suceda, siempre se puede seguir la linealidad que mencioné antes y tener algo seguro. Cabe destacar que, tristemente, en Paraguay no tenemos coros profesionales.

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¿Entonces terminaste estudiando canto y música y no una carrera más tradicional?

Efectivamente, con la salvedad de que ahora estoy estudiando una carrera de las tradicionales, administración de empresas. Paradójicamente yo me organicé al revés que el resto de la gente. Normalmente se estudia una carrera y luego, en los tiempos libres, uno se dedica a la música y, sin embargo, yo me dedico a la música. Luego, como hobby estudio una carrera. 

La Universidad Americana me becó para estudiar y la verdad es que nunca viene mal saber sobre cómo manejar una empresa, sobre marketing, de contabilidad, de temas impositivos, etc. Todo eso me sirve mucho también en mi carrera. 

¿Qué es la ópera para ti? ¿Por qué fue tu amor a primera vista?

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La ópera es el centro de mi vida artística. Primero, como dije, me enamoré sin poder explicarlo, como ocurre con las personas. Hoy entiendo y puedo decir que la ópera es el arte total porque une muchas disciplinas: las artes escénicas, el diseño escenográfico, la música, el vestuario y ¡tantas otras! Pero además, tiene un enorme poder por el hecho de que se hace en vivo. 

Yo creo que los espectáculos que se hacen en vivo en el siglo XXI ganan protagonismo porque hoy día todo es digital y virtual, todo está procesado y preparado. Así, el hecho de que el espectador sepa que está viviendo algo único, algo en el AHORA, algo irrepetible tiene un valor INMENSO. 

¿Qué opinas del público de hoy en día, si lo comparamos con una época analógica?

Me parece que con lo digital tenemos la brillante oportunidad de que el público esté mucho más informado de lo que estaba antes, que tenga acceso a muchas más opciones. Yo soy de la teoría de que en el futuro, en los conciertos y óperas va haber dispositivos que serán potenciadores de la experiencia. 

Por ejemplo, uno podrá interactuar con el celular y en la sala de teatro todo va a estar preparado para que el público pueda aprovecharlo y disfrutar aún más a través de aplicaciones. 

¿Crees que el público se desconecta por culpa de lo digital?

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No. Cuando lo que está sobre el escenario está bien hecho, el interés está puesto ahí. Por ejemplo, en Ñomongeta, la ópera de 35 minutos con la que estamos de gira por Europa, conseguimos captar la atención de nuestro público, en su mayoría, y no olvidemos que es un espectáculo unipersonal, en donde lo hago todo (incluso tocar los instrumentos en vivo) y en guaraní, una lengua que la mayor parte de europeos no conoce. 

Personalmente no creo que haya una guerra entre el escenario y el celular, al contrario, creo que deben asociarse inteligentemente. Lo único que sí cambia es la duración de las óperas contemporáneas, que no puede ser la misma que antes. En mi opinión es innecesario crear una ópera de cuatro horas. Para mí es mucho más útil hacer una ópera de 35 minutos donde das al público el mayor impacto y salen del espectáculo con un “wooow”. 

¿Y no te podrían acusar de superficial por ello? 

Todas las obras de arte tienen capas y todos los artistas trabajamos por ofrecer la mayor profundidad con respecto a esas capas. Que el público llegue o no a esa profundidad depende de muchos factores y, sobre todo, de ellos mismos.

Ñomongeta, por ejemplo, podría limitarse a ser una «simple» crítica a la colonización europea. Esa sería, sin duda, una lectura superficial y hasta incorrecta. En mi opinión, eso es lo menos importante de la obra. Lo más es lo que hay debajo de esa conversación imaginaria entre el indígena y Cristóbal Colón. Esas otras conversaciones entre el pasado, el presente y el futuro. Esas conversaciones que hablan del dañado medioambiente, de los ríos sucios, de la tala de árboles, del aire contaminado, de la extinción de animales. Las conversaciones que cuestionan la pérdida de las culturas ancestrales, los valores autóctonos.

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Creo que esta obra es, sobre todo, una autocrítica. El Paraguay, como país, es independiente desde hace más de 200 años y ¿qué hicimos nosotros desde entonces para revertir todas las situaciones que mencioné anteriormente? Casi nada. 

El tema de Ñomongeta es muy universal y se puede aplicar a la gran migración europea en la que las culturas conviven actualmente. De hecho, hablando de este tema te cuento que el 26 de junio estrenamos en Asunción la obra Océano, que trata de la migración italiana que se desplazó a Latinoamérica a fines del XIX y principios del XX.

En ella soy uno de los protagonistas, pero en este caso el director es Diego Sánchez Haase y el compositor Girolamo Deraco, es decir, el mismo equipo que en Ñomongeta pero con los papeles ligeramente cambiados.

¿A nivel profesional qué es lo que quieres seguir haciendo de ahora en adelante?

Este viaje nos puso en compás de lo que realmente es importante para nosotros hoy en día, por lo menos como trío. Trío me refiero a Enrique Ríos Careaga, Diego Sánchez Haase y yo, que conformamos un trío de canto, clarinete y piano, con el que ofrecemos un recital de música paraguaya en la segunda parte de cada presentación de Ñomongeta. 

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Antes del viaje pensábamos que nosotros también debíamos  mostrarle al mundo que podemos hacer la música universal de los grandes compositores europeos, pero cuando vinimos acá (A Europa) nos dimos cuenta de que lo realmente importante es que mostremos la música paraguaya al mundo. 

Creemos que debemos promocionar lo nuestro pero con una estética diferente, porque a lo que está acostumbrado el público es a la guitarra, al arpa y a nuestros conjuntos folclóricos tradicionales. Pensamos que con esa estética, la música paraguaya tiene menos chances de llegar a teatros y salas de conciertos más abocadas a la música clásica, como Flagey en Bélgica, donde estuvimos actuando recientemente. 

Nuestra visión es la de vestir a la música paraguaya con un ropaje diferente, con otra estética musical: en nuestro caso, canto, clarinete y piano. Creemos que con un formato más «clásico» la música paraguaya puede conquistar escenarios a los que aún no ha tenido la oportunidad de llegar. 

Así pues, de Paraguay para afuera, nuestra principal misión es difundir la música paraguaya de todos los estilos al más alto nivel, tanto la música folclórica como la contemporánea. En el mundo sobran tenores que cantan Verdi o directores que dirigen a Puccini ¿pero cuántos hay que lleven la música paraguaya a la Berliner Philharmonie o al Carnegie Hall? No muchos. Ahora, de Paraguay para adentro, sí es vital que sigamos interpretando a los clásicos universales, porque Paraguay sí necesita eso.

José Mongelós en el diván

Un sueño por cumplir: hacer ópera en Paraguay regularmente.

Una frase que nunca olvidarás: persevera y triunfarás.

Tu peor defecto: procrastinar.

Tu mejor virtud: ser apasionado en todo.

Un libro: Cien años de soledad.

Una actividad que ames hacer que no sea cantar: ver un buen partido de fútbol en la tele.

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