Por qué la felicidad en el trabajo es tan difícil y cómo lograrla

La felicidad en el trabajo parece llegar al término de los estudios. Cuando uno ya ha completado su formación y entra al mundo laboral a trabajar. Sin embargo no es tan sencillo.

Muchas personas se encuentran en el mundo laboral con horarios estrictos, poca conciliación, trato indiferente por parte de sus jefes, entre otros descubrimientos. Se dan cuenta que lo de trabajar para terceros no está hecho a su medida y por eso deciden tomar el camino de emprender.

Eso no quiere decir que todo el mundo corra con la misma suerte. Hay muchas personas que se encuentran a gusto trabajando en el seno de una empresa porque se sienten valorados.

En este artículo, hablaremos de todos, de los que trabajan para un tercero y de los desobedientes y creativos freelance que prefieren buscar el camino por sí solos, es decir creando su propio negocio. De todos ellos veremos cuál es el camino hacia la felicidad laboral.

Ninguno de los dos caminos es el correcto (ni tampoco es el incorrecto). Cada uno tiene sus necesidades y su personalidad en cuanto trabajo, así que lo mejor es que leas para saber cómo conseguir la felicidad con tu medio de vida sea el que sea.

¿Qué es la felicidad laboral?

La felicidad laboral es, ni más ni menos, tener libertad. En pocas palabras, la felicidad en un trabajo es cuando te sientes respetado como ser humano y tu labor en la empresa se convierte en un medio para vivir plenamente.

Por vivir plenamente entendemos: estar con los tuyos, disfrutar la vida y vivirla sin ser esclavo del trabajo.

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¿De qué sirve estar 10 horas frente a tu PC y ganar dinero si no tienes ni 10 minutos de ocio para disfrutar de él y de tu juventud?

En un mundo rápido como el de hoy estamos buscando eficiencia a cualquier costo sin preguntarnos, muchas veces, cuál es la finalidad de tanta productividad.

Pensar por qué buscamos incesantemente cómo ser más productivos es tan importante como parar a reflexionar por qué luchamos tanto por serlo.

A veces creemos falsamente que ganar más dinero nos va a hacer más felices porque podremos comprar más cosas, viajar a más lugares y ser más libres. En realidad esto no es así, porque muchos compramos compulsivamente cosas innecesarias que no cambian para nada la realidad que nos rodea.

En realidad, reflexionar sobre este asunto es muy sano. Bajo nuestro punto de vista, la felicidad laboral es sentirte a gusto haciendo lo que te gusta y que te deje tiempo para vivir para así recolectar momentos de felicidad con amigos, familiares y con uno mismo. ¿Qué opinas tú?

Ojo, porque la felicidad laboral no es sinónimo de dejar de trabajar, sino producir dentro del ámbito que te gusta, con el mejor ambiente posible, para así poder entregarte a ello con las mejores energías.

¿Cómo una empresa puede fomentar la felicidad laboral?

Si trabajas para un tercero o eres jefe en un equipo, la siguiente lista forma parte de la ecuación perfecta para estar contento o conseguir que los colaboradores lo estén

1. La motivación: esto no se consigue solo con un golpecito en la espalda. Algo que se aprecia ampliamente en un clima laboral es la crítica constructiva. En otras palabras, basarse más en las virtudes que en los defectos para empezar a trabajar en mejoras.

2. Saber cuál es la misión de la empresa: no estamos hablando de lo básico (si es una tienda de ropa que la misión sea vender ropa), no. Nos referimos a los objetivos a corto, mediano y largo plazo. Cuanto más involucres a los actores, más fácil será que tus empleados  se pongan de tu lado y se identifiquen con tu misión y objetivos.

3. Respetar sus derechos y necesidades: si los empleados sienten que no te importan no se sentirán escuchados y a la larga se irán. ¿Cómo respetar más sus derechos y necesidades? Escuchándoles más en sus problemas diarios y ayudándoles en todo lo que sea posible y esté en la mano de la empresa. De más está decir que respetar sus derechos será básico para que quieran seguir trabajando contigo.

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4. Apoyar el desarrollo personal y la formación dentro y fuera de la empresa:  es otro de los disparadores motivacionales. Todo lo que aprenda el trabajador se volcará en tu organización, así que verlo desde ese ángulo te ayudará a INVERTIR más sabiamente. Además, que un trabajador entre a una empresa y se quede permanentemente en un puesto no estimula a la mayoría, por lo que la formación continua puede ser una buena estrategia para ti.

5. Aprovechar las capacidades de los trabajadores: utilizarlas para que estos puedan ocuparse de tareas relacionadas con lo que saben hacer mejor y lo que más les gusta. Así ellos más contentos y tú mejor acompañado, ya que los trabajadores pueden especializarse.

6. Tener en cuenta las opiniones de los trabajadores: es decir escuchar su voz y dejarles aportar el valor que cada quien tiene por ser un individuo único. Ésta es una forma de reconocimiento que motiva y empuja a los colaboradores a seguir aportando.

7. El buen ambiente laboral y tener, al menos, un buen amigo entre los compañeros es, según Gallup, otro de los factores para que las personas que forman parte de la plantilla de tu empresa se involucren.

No olvides que los trabajadores de una empresa son los primeros clientes de la misma y, por ende, si están contentos van a evangelizar el mundo con tus productos y servicios.

Una persona feliz en la esfera laboral genera unos efectos muy importantes en el desempeño de una compañía.

Además, éstas son las que más trabajan, se ausentan menos y duran más tiempo en un puesto, lo cual retribuye de rebote en la empresa y en tener que invertir menos en formación.

También afecta positivamente en la vida de esa persona y la de los que le rodean ya que este tipo de personas emanan felicidad y no quejas continuas.

Cuál es la motivación que lleva a un emprendedor a lanzar un negocio

La felicidad en el trabajo puede llegar a existir, pero si eres emprendedor te habrás dado cuenta que hay días en los que cuesta remar.

Sabemos que las motivaciones en el ser humano pueden llegar a tener fecha de caducidad, pero no todas se cortan por el mismo patrón. Entonces ¿por qué unas persisten y las otras no?

Pues bien, porque hay dos tipos de motivaciones: las internas y las externas. Veamos en qué se diferencian y cuáles duran más:

Las motivaciones externas:

Son aspectos de tu vida que no forman parte de tu ser. Por ejemplo, puede ser que tus motivaciones externas sean ganar más dinero, cambiar de jefe, recibir más elogios o recibir menos castigos.

Estas motivaciones son poderosísimas. Tienen la capacidad de ponerte a remar rápido e intensamente en un período muy corto de tiempo pero, si no ves resultados o sucede un evento externo en tu vida más importante que tu motivación, ésta tendrá una fecha de caducidad muy corta.

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Las motivaciones internas:

Se caracterizan por ser inherentes a ti, tu forma de ser, de comprender el mundo y de estar en este planeta.

Ejemplos de ellas pueden ser: ser tu propio jefe, poder socializar más en el trabajo, convertirte en profesor y poder enseñar.

Este tipo de motivaciones, como son parte de tu esencia, van a ser algo que busques en el trabajo de por vida. Así pues, las motivaciones internas lejos de terminarse pronto, son duraderas y cada día se reafirmarán más en tu ser.

Los emprendedores y empresarios son un colectivo que generalmente está motivado pero, no siempre es así. A veces también nos desanimamos y nos sentimos tentados de rendirnos. Es ahí donde entran en juego tus rutinas y que te mantengas siempre en marcha con ellas te mantendrá pegado al plan hasta que te vuelvan los ánimos.

Si cada día te centras en ser un 1% mejor aunque no tengas ganas, en un tiempo relativamente corto lo lograrás. En cambio, si dejas tus hábitos y abandonas tus rutinas, no solo no conseguirás ese 1% de mejora sino que al poco tiempo probablemente abandones tu proyecto.

Por ejemplo: ¿alguna vez engordaste más de la cuenta. Si es que sí, sabrás por qué ocurrió y probablemente acierte si te digo que fue porque abandonaste tus hábitos de cuidarte. En poco tiempo seguramente notaste que los kilos empezaban a aparecer y un cambio a peor.

Pues bien, esa puede ser la puerta a ponerse de nuevo las pilas o, por el contrario, hacia la obesidad permanente. Lo importante en este punto es reconocer que abandonar no es una opción, que el abandono no conduce más que a un pozo del que tarde o temprano tendrás que salir. Y cuanto más bajo caigas, más larga será la escalera para subir.

Sabemos que estás luchando por tu negocio y sé que luchas por esa libertad de la que hablábamos. Solo quiero que sepas que estamos contigo y que ser feliz en el trabajo también es mirar atrás y reconocer todo el camino que ya llevas recorrido, apreciar cada pequeño momento. Al fin y al cabo la vida es aquí y ahora.

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Acerca de mí, Rosa Grimaldi

Rosa Grimaldi

Soy la fundadora de La Fábrica de las Palabras, agencia y escuela de transformación digital donde brindamos la mejor y más accesible formación en marketing digital para pequeñas marcas. Al enseñar a partir de los métodos aplicados y probados en nuestra agencia, simplificamos el proceso, garantizamos resultados y traducimos el complicado arte del marketing digital a un lenguaje entendible y manejable por cualquier empresario, freelance o especialista en marketing digital. Leer más

2 comentarios

  • G. Laterza

    De acuerdo en todo. Pero el punto 6 es el más delicado. El trabajo para esta meta requiere el 90 por ciento del ingenio y la dedicación de ambas partes, empresarios y trabajadores.

    • grmldpqr

      Nadie dijo que fuera fácil! Eso sí, creo que es importante no matar la creatividad de los trabajadores e intentar hacerles felices para que puedan dar lo mejor de sí mismos.

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